Aprende a dibujar de forma realista las luces y sombras de diversos temas (figuras humanas, pliegues, objetos y paisajes, entre otros) a partir de sus principios básicos
explicados con sencillez: la relación entre la fuente de luz y los volúmenes, la proyección de las sombras, la perspectiva y la dramatización de la luz, los valores tonales y la
representación de las texturas. En esta pequeña guía cada concepto está explicado con detalle e ilustrado profusamente para facilitar un proceso de aprendizaje progresivo.
Introducción 4
Las herramientas de dibujo 6
Los principios de la luz y la sombra 8
Los valores tonales 12
La construcción del dibujo 16
El cuerpo humano 20
Los tejidos y los pliegues 24
Los animales: perros y gatos 26
El paisaje 27
El agua y los líquidos 28
Las texturas 29
Tomarse el tiempo de aprender
De entrada, es fundamental subrayar la importancia de la paciencia y la dedicación a la práctica del claroscuro en el dibujo. Dicha técnica exige un fuerte compromiso y una profunda comprensión de sus conceptos subyacentes. Así como un maestro del claroscuro observa meticulosamente cada principio de la luz en el objeto que ha de dibujar, el discípulo debe de la misma forma ser paciente y consagrar el tiempo que sea necesario para dominar este arte. Cada rasgo, cada detalle, demanda una atención minuciosa y un proceso de aprendizaje progresivo. De este modo, con tal de ofrecer una visión clara del esfuerzo implicado, indicaremos en esta obra el tiempo que debemos dedicar a la realización de algunas de las ilustraciones.
La observación
La observación es un elemento esencial para mejorar constantemente la técnica de dibujo. La falta de una formación sólida en la materia puede conducirnos a lo que la «idea» preconcebida del objeto o del sujeto por dibujar prevalezca sobre la propia realidad de este. Antes de abordar las técnicas de perfeccionamiento del claroscuro y, por consiguiente, progresar en el dominio del volumen, debemos reconocer la importancia de una observación detallada y precisa.
Para empezar a practicar, poneos pequeños retos, como lo haríais en un gimnasio para ejercitar los músculos. Preguntaos, por ejemplo, de dónde procede la luz, cuál es la zona esclarecida. ¿Es una sola o son varias las fuentes de luz? Una vez dominada esa fase, podréis dedicaros a otros aspectos de mayor complejidad, como los reflejos y las formas de las caras de un objeto, de qué manera les afectan la luz y la sombra. Para ello no es necesario dibujar, basta con observar a una persona o fijarse por la calle al caminar.
© Enrique Etievan